9.6.08

Tres elementos para generar un Gran Lugar Para Trabajar®


Por Raciel Sosa, Director de Formación de Líderes
Great Place to Work® Institute México


Hace unas semanas el Director General de una importante empresa nacional me dijo: “Si tengo que elegir entre una empresa productiva y una empresa con un gran ambiente organizacional (una gran empresa para trabajar) yo elijo una empresa productiva.”

Esta observación hizo que me percatara que muchas personas no entienden claramente qué significa un gran lugar para trabajar. He de empezar enunciando cuáles son los elementos que componen un “Gran Lugar para Trabajar®”:

Primer Elemento: Capital Humano alineado con la estrategia:
El primer elemento implica alineación y por tanto éxito. Solo una empresa ganadora puede generar un gran ambiente organizacional. Usted no se sentiría motivado trabajando en ninguna empresa que tenga grandes prácticas de Recursos Humanos y que al mismo tiempo pierda dinero de manera consistente. En Great Place to Work® hemos analizado que las mejores empresas para trabajar son también empresas muy productivas. Existe una relación directamente proporcional entre estos dos factores: un gran lugar para trabajar y una empresa exitosa.

Hemos observado que existen empresas exitosas y que carecen de un buen ambiente organizacional. Estas empresas cuentan con la base para tener una gran empresa pero su cultura apunta únicamente a los resultados inmediatos y de corto plazo. Cuando una empresa toma conciencia de este fenómeno y decide mejorar sus prácticas de capital humano y trabajar en líderes competentes empieza a mejorar significativamente sus ya buenos resultados financieros.

Segundo Elemento: Mejores Prácticas de Capital Humano:
Este elemento nace de la convicción empresarial de que la gente hace la diferencia. El dinero no hace gente, la gente hace dinero. Una vez que los líderes parten de la premisa anterior trabajan en implantar en sus organizaciones estrategias de capital humano que apoyan óptimos ambientes organizacionales que son vistos como una inversión no como un gasto para que la gente genere grandes resultados que incrementen la productividad de la empresa. Ejemplos de prácticas de vanguardia son: desarrollo de talentos, cuadros de reemplazos, identificación de personas de alto potencial, encuestas salariales, balance de vida y trabajo, sistemas informáticos de recursos humanos, apoyo a diversidades, etc.

Tercer Elemento: Líderes Competentes:
Este elemento es el más apasionante y al mismo tiempo el más complejo de desarrollar. Esto se debe a que los procesos humanos requieren de un tiempo para incubar, desarrollar y madurar cualquier competencia. El liderazgo es un camino infinito donde las personas nunca terminamos de aprender, pero para poder acceder a esta competencia es fundamental tener una base de formación sólida que nos permita entender que el liderazgo no es un tema de carisma o buena intención. El liderazgo auténtico inicia con un proceso de transformación interior debido a que el verdadero líder predica con su ejemplo. Los líderes no se hacen de la noche a la mañana aprendiendo técnicas simples que no entienden cómo y para qué se aplican. Un líder trabaja primero en su congruencia personal y esa base es el cimiento de un verdadero liderazgo.

La esencia del liderazgo es construir y conservar la confianza de sus equipos. La confianza permite que cada uno de los colaboradores de un líder acepte con convicción la guía, el apoyo y la retroalimentación que éste le ofrece cotidianamente. Cuando no existe la confianza, cualquier apoyo suena hueco y falso y no genera los resultados de alto nivel que las empresas esperan. Hoy en día, la mayor parte de las organizaciones buscan opciones para apoyar a sus equipos directivos a consolidar, en cada uno de ellos, la competencia del liderazgo.

Trabajando en estos tres elementos, consideramos que nos acercamos más en darle vida a nuestra misión organizacional.

“Estamos dedicados a construir una sociedad mejor, ayudando a las empresas a transformarse en excelentes lugares de trabajo”.